Imagen de Cafetería estilo rústico

HISTORIA DEL CAFE

LEYENDA DEL CAFÉ

Cuenta la leyenda que Kaldi sacaba sus cabras a pastar por las abruptas laderas de Kaffa, en Abisinia. Un día sus animales se extraviaron y, tras mucho buscar, los encontró. No tardó en percatarse de que las cabras se hallaban en un estado de agitación extraña. ¿Será por los frutos rojos de esos arbustos que están comiendo?, se preguntó. Intrigado, un día decidió probar él mismo aquellas bayas.

Pronto notó que él también estaba inquieto y esa noche le costó conciliar el sueño. El pastor lo contó en su pueblo y el immam de una mezquita próxima se interesó por aquellos frutos silvestres. Decidió probarlos en infusión y comprobó que podía mantenerse despierto toda la noche. De esta manera, decidió dar la bebida a sus discípulos para que se mantuviesen despiertos durante la oración nocturna. Después, el boca a boca propagó sus efectos hasta nuestros días.

Historia del Pastor Kaldi
Cafeterías Kaveh Kanes

EL CAFÉ LLEGA A ASIA

La expansión del café en el mundo islámico llego en una época en la que ya existían varios conflictos con la prohibición del alcohol en estos países, debido a su religión. Así que, tras la llegada de esta bebida, aparecieron las primeras cafeterías llamadas “kaveh kanes” que se convirtieron en el lugar de reunión para los intelectuales, principalmente filósofos y letrados.

Los establecimientos de café árabes pronto se convirtieron en centros de actividad política y fueron suprimidos. Después, en las siguientes décadas, el café y los establecimientos de café fueron prohibidos varias veces, pero siguieron reapareciendo. Con el tiempo se encontró una solución: el café y los establecimientos de café tuvieron que pagar impuestos.

En el siglo XIV, los árabes llevan la planta a Yemen y allí aparecen las primeras y únicas plantaciones, cuyo comercio sólo controlaba el sultanato. Su consumo se extendió rápidamente por las regiones de cultura islámica, debido a la prohibición del consumo de bebidas alcohólicas y por sus cualidades vigorizantes. Durante muchos años se prohibió la exportación de este fruto tan preciado por todos los islámicos.

A finales del siglo XVI las plantaciones se expanden primero por Ceilán y luego la India, donde según cuenta la leyenda, un peregrino hindú originario de la región de Mysore, esconde unos granos de café entre sus ropajes para sembrarlos en su país.

LA LLEGADA DEL CAFÉ A EUROPA Y LUEGO HACIA AMÉRICA

A finales del siglo XVII fueron los exploradores holandeses quienes se apropian de un pie de cafeto en Yemen y lo trasladan al jardín botánico de Amsterdam. La fertilidad de las tierras y el clima de la zona, permitieron que el café se adaptase perfectamente. El primer establecimiento de café en Europa se abrió en Venecia en 1683, y fue el famosísimo Caffè Florian de la Plaza de San Marcos, que abrió sus puertas en 1720 y sigue aún hoy abierto al público. En España, el café es introducido de la mano de los Borbones y los comerciantes italianos, aproximadamente a mediados del siglo XVIII.

Y es a principio del siglo XVIII cuando el café llega a América. Son los gobiernos europeos, los que deciden seguir el ejemplo de los holandeses y en concreto Francia, quien en 1726 contaba ya con su primera cosecha de café americano. Es en América donde más y mejor se desarrolla el cafeto; en tierras intertropicales y a una altitud superior a 2000 metros. Hoy en día, algunos de los mejores cafés del mundo -como los emblemáticos Brasil y Colombia- proceden del continente americano.

Primer café en Europa en Venencia
Ruta del café en América Latina

Actualmente, Brasil es el mayor productor mundial de café y Colombia, Honduras, México y Guatemala están entre los 10 mayores productores.

Colombia es 100% arábica, cultivado en las zonas altas del país, tiene un sabor suave y un cuerpo y acidez medias.

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